JUNIO 2.006.
AUTOR:
José Enrique González
(www.JoseEnriqueGonzalez.com)
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a llamada Venecia del Norte, o bien
Petrogrado, o Leningrado, que hoy
llamamos San Petersburgo, se baña en el golfo de Finlandia con las aguas
del mar Báltico, se encuentra edificada sobre 42 islas y tiene 86 canales que
se encuentran abrazados por el río Neva y, en esta época, gozan sus cinco
millones de habitantes, de las altas temperaturas del verano, unos
Hace tres siglos, en 1.703, fue construida esta ciudad al mas puro
estilo europeo, pues Pedro el Grande tenía una mentalidad muy abierta al
exterior y, considerando muy conveniente las relaciones y comunicaciones con
otros países, viajó frecuentemente a la vieja Europa, en muchas ocasiones a
Holanda, construyendo así la ciudad de Petrogrado con mas de 40.000 soldados y
obreros, según los proyectos presentados por los mejores arquitectos de
Rusia,
Italia y Francia, entre otros, a los que encargó los diferentes zonas de la
ciudad, y dieron trabajo a los mejores canteros, pintores, escultores, etc. de
cada país y utilizando los mejores
materiales, mármoles, bronces y técnicas, fue tomando forma bajo la continua
mirada de su promotor, la gran ciudad palacio que hoy podemos contemplar, y que
presume de ser
Hoy en día, es una Ciudad de gran belleza y conserva todo el ornato de
se época de Capital Imperial y es un gran centro cultural, económico y
científico donde se realizan la mayor parte de los grandes negocios de la
actual Rusia.
Sus numerosos palacios, parques, catedrales, puentes, etc. hacen que sea
una de las ciudades mas interesantes de Europa, destacando por su calidad y
renombre internacional uno de ellos, que es el Hermitage, un colosal museo
compuesto por seis palacios, uno de ellos es el Palacio de Invierno de los
zares, que albergan una interminable colección de obras de arte única en el
mundo, fruto en gran parte, de las colecciones privadas de los zares y de
adquisiciones de los mismos, en épocas de baja economía en Europa, y que fueron
necesitando espacio para exponerse, por lo que se fueron agregando palacio tras
palacio, hasta constituir el mayor museo del Mundo, conteniendo obras de los
más conocidos artistas como Leonardo, Ticiano, Rubens, Monet, Van Gogh,
Picasso, Rafael... en el que dicen, se tardaría en visitarlo completo,
dedicando un solo minuto a cada obra ininterrumpidamente, la friolera de 12
años.
Este inigualable museo, aparte de las obras que cobija, constituye una
obra de arte en sí, debido a su espectacular arquitectura y a la grandiosidad
de su decoración, donde hasta los suelos, originales, son de marquetería en la
que se utilizaron diferentes tipos de maderas para producir los efectos de
color.
La instalación de estos trabajos en madera pueden tener su fundamento en
la afición que tenía el zar Pedro el Grande, por los trabajos de carpintería, y
que lo llevaron a hacer muchos viajes, de incógnito, a Holanda para aprender
las técnicas de este oficio que tanto le apasionaba.
Lamentable es que se siga pisando estos artísticos suelos por los
incontables visitantes, pues no se encuentran protegidos ni hay pasillos
alfombrados para el paso a través de las diferentes salas de exposiciones.
Un edificio emblemático de esta ciudad, aparte el internacional
Hermitage, es el primero que se construyó al comienzo del colosal proyecto, y
es la fortaleza de Pedro y Pablo que en una época llegó a ser una prisión
política en la que estuvieron personajes tan conocidos como Dostoevsky, Trosky
e incluso Alexey el hijo del zar Pedro.
Muy agradable es hacer un crucero por los canales y río, pudiéndose
observar muchos palacios, esculturas, puentes, etc. desde nuevas perspectivas
desde el cómodo asiento del lento barco, mientras se toma una bebida refrescante
o un reconfortante te.
De impresionante se puede calificar la experiencia de ver la panorámica
de la ciudad desde el mirador de la torre de telecomunicaciones, que se sitúa a
Una muestra del barroco ruso lo constituye el palacio de piedra mas
grande y antiguo de la ciudad, que es el Palacio del principe Menshikov, en una
época fue escuela militar, y hoy es una filial del Hermitage exponiéndose en
él, obras de cultura rusa de los tiempos de Pedro el Grande.
Mas de 400.000 obras representativas a distintas etapas de la historia
de este país, se exponen en el Museo Estatal.
Edificado en 1.895 constituye el museo de arte ruso mayor del mundo, y
está compuesto por cuatro palacios. El de Stroganov, de estilo barroco, es
donde se comenta que se hizo por primera vez el descubrimiento del filete
tártaro, ya que debido a unas visitas inesperadas y la falta de suficiente
comida para agasajarlas, Stroganov preparó la carne de ternera que tenía cruda,
picada y muy especiada y aderezada con varios componentes. Tuvo tanto éxito que
su receta ha llegado hasta nuestros días.
Otro de los palacios es el de Miguel y también el Palacio de Mármol, de
estilo neoclásico. El cuarto de los
Palacios es el antiguo del Gran Duque Michael Paviovich que presenta una
espléndida vista desde la calle
principal Nevsky.
Esta espléndida avenida, Nevsky, tiene además ricos edificios dedicados
a grandes almacenes, situándose en su interior cientos de tiendas de las mas
diversas índoles, así como supermercados y diferentes dependencias de edificios
oficiales.
El tráfico es intenso y los turistas se entremezclan con la población en
sus cominos hacia los teatros, palacios o las tiendas, mientras otros reposan
en las diferentes cafeterías con veladores en las aceras, tomando copas de
helados o un reconfortante café a media tarde.
Las afueras de San Petersburgo son muy conocidas y las zonas de interés
se sitúan en un semicírculo alrededor de la gran ciudad, en una zona más
elevada y que es visitada por miles de turistas por su gran riqueza artística,
destacando el inmenso conjunto de jardines y palacios de Petrodvorets, llamados
antes por su nombre que hoy es popular, de Peterhof.
También es muy admirado el palacio de Lomonósov, nombre de un famoso
sabio, con apreciadas obras de arte, el de Pushkin, en honor al conocido poeta
ruso, y el de Pavlovsk, residencia de descanso de Pablo I.
Todos estos conjuntos monumentales, junto a la ciudad misma, constituyen
una de las maravillas de Rusia.
El reloj nos indica que es de noche, mientras el sol hace el intento de
descansar, sin conseguirlo, y el azul del cielo se torna más intenso para que resalte el brillo de las
estrellas. La multitud de personas sigue
en las calles, en las cafeterías y en los restaurantes, camino del teatro o de
la plaza donde se celebra un concierto,
otros pasean y miran los barcos en su lento pasar a través de los
puentes elevados bajo la extraña luz de medianoche que domina el fenómeno de
las noches blancas.
Así sentí San Petersburgo.
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